miércoles 7 de octubre de 2009

TURBO

Ya se puede ver online enterito aquel corto para el que realicé el vestuario hace casi un par de años, aunque se estrenó hace unos 6 meses. Los efectos especiales son bastante impresionantes. Casi tanto como ver mi nombre en los títulos de crédito finales, jijii. :D (vale, impresiona más en la pantalla grande).


CLICK AQUÍ


En cuanto a mí, ¿qué excusa tengo para llevar desaparecidoa tanto tiempo.... otra vez? Pues otro viaje a España y una dolorosa tendinitis en la muñeca que no se puede curar si tecleo mucho. Pero ya está casi recuperada.


martes 8 de septiembre de 2009

Agujeritos

Como los incendios no pudieron arrasar con tanto como pretendían, Mamá Naturaleza nos ha mandado esto:


Foto: A cinco minutos a pie de mi casa...
por poco no ha sido enfrente de mi casa.


Han sido dos socavones, el otro está también cerca de donde vivo pero en otra zona, veo el helicóptero de las noticias plantado encima de donde ha sucedido desde la ventana. Podéis leer el artículo completo del L.A. Times aquí. Y del socavón previo aquí.

viernes 14 de agosto de 2009

Recargando las pilas 2



Sé que es feo despotricar de la patria pero, las cosas como sean: de los españoles, en general, tardo bien poco en agobiarme. Y es que echo de menos la calidez mediterránea pero puedo vivir perfectamente sin que me ignoren las dependientas en las tiendas, sin tener que esperar más de media hora a que me traigan la cuenta en el restaurante, sin que me atropellen y pisoteen ajetreados peatones, compradores o las susodichas dependientas sin siquiera un murmullo de disculpa, sin que me echen el humo del tabaco en la cara y encima se mosqueen si les digo que me molesta y un variopinto etcétera de "cualidades" que me facilitan el retorno a gringolandia*.

Sin embargo, de lo mejor de haber estado en casita otra vez es la gente. MI gente. Pude disfrutar de horchatas, mojitos y cervezas, a veces con pocos minutos de diferencia entre unos y otros, con mis mejores amigas y algún que otro amigo. Salí de bailoteo truncado (ya no hay manera de hacer que nadie salga hasta las tantas, me rindo), de cañas y de conciertos de colegas. Muchas veces el plan era todo parejitas y yo, y ni siquiera me importa demasiado. Primero porque el complejo de "aguantar velas" me parece absurdo a partir de los 20, y segundo, supongo que porque llevo años de entrenamiento entre unos, otros, o ningunos, y la vida transcurre en mundos paralelos. De hecho, caí en la cuenta casi al final de mi estancia, en algún momento en que se encendió la bombilla en mi cabeza, de que éramos impares en el bar. A veces me pregunto si lo de estar en Barcelona sola es algo crónico.

Volviendo al tema gente, uno de los días quedé con una antigua compañera de colegio a quien hacía por lo menos 13 años que no veía. Nos encontramos meses atrás en Facebook y, cuando supo que iba a Barcelona, me pidió que le llevase algo que no podía conseguir que le enviasen a España. Estuvimos de charla las tres horas que tenía de descanso para comer, recordando viejos tiempos del cole, malos y buenos y descubrí que tenemos muchas más cosas en común de lo que parecía entonces, pues no éramos ni siquiera amigas. Me parecio muy curioso que los dos rasgos que nos caracterizaban en la niñez sigan ahora siendo distintivos: altura y tendencias artísticas. Aunque ella es bastante más alta, me encanta resultar "bajita" de vez en cuando, alivia mi síndrome de "Gigante Verde". Y las dos elegimos estudios relacionados con el arte y tenemos profesiones y aspiraciones artísticas. A algunos les resultará insignificante, el detalle pero a mí me llama la atención porque otra gente con la que he retomado contacto ha cambiado mucho físicamente y tienen carreras profesionales totalmente aleatorias que era difícil predecir. Supongo que, en el terreno vocacional, algunos no tenemos otra opción.


También tuve el gusto de conocer personalmente a otra bloggera, Jabolka-Cocolada, (es que cambia de nombre bastante y no sé si quiere desvelar el de pila). Resulta que está viviendo en Barcelona a unos 10 minutos de donde viven mis padres. Y ya llevamos algo más de un año leyéndonos mutuamente, por lo que no quedar era criminal. Así que nos vimos un día para comer, en un huequecillo que me pudo hacer entre su clase de catalán y su trabajo y resulta que es aún más maja y divertida en persona que por escrito. Fíjate tú. Las dos llevábamos cámara de fotos en el bolso, y ahí se quedaron, inútiles, pues se nos fue de la cabeza cuando el camarero empezó a comportarse de manera extraña y a azuzar el acento (europeo, no recuerdo de donde) contra nosotras y salimos escopeteadas a tomarnos el café en otro lugar. Esperemos que cla próxima vez podamos vernos un rato más y dejar prueba gráfica del encuentro, que ya nos vale.

Lo dicho, que gracias a MI gente, que no a la gente en general, (que me empiezan a dar ganas de adoptar un perro, o mejor alquilarlo por horas, que alimentarlos y llevarlos al veterinario cuesta una pasta) pasé unos ratos estupendos. Y eso es mucho decir, sobre todo porque yo no acostumbro a usar esa palabra, estupendo.

*Lo cual no significa que no acabe hasta el moño de los yanquis cada dos por tres. La cuestión es quejarme.

jueves 30 de julio de 2009

De estreno



Pues eso, que le he cambiado la cara al blog. Que ya tocaba. Mis semanas de sudor y códigos raros me ha costado, así que, si no os gusta el diseño, os aguantáis. Ji, ji, ji. Eso sí, si hay algún problema funcional o no se ve bien, hacédmelo saber, por favor.

miércoles 29 de julio de 2009

Recargando las pilas 1



Sé que han pasado dos meses, lo sé. Ya me han caído broncas varias por no escribir. Ya le dije a mi padre que es lo que tiene estr ocupada viviendo, que te queda menos tiempo para escribir al respecto. No coló.

A parte de alguna anécdota hollywoodiense que os tendré que contar en la próxima entrada, mi punto culminante de estos dos meses ha sido mi viaje a España. Necesitaba urgentemente recargar pilas. Esta ciudad y este país te consumen, te dejan sin fuerzas. Supongo que pasa en cualquier parte si estás todavía intentando abrirte paso, pero apuesto a que aquí es algo peor. Necesitaba relajarme unos días, apartar un rato la tensión constante y esa sensación de estar siempre, a todas horas intentando algo. Intentando encontrar trabajo remunerado, intentando hacer amigos, intentando comunicarte algún ceporro de oído duro que no quiere entender tu acento, intentando que no te tomen el pelo el banco, el seguro del coche, el de salud, la compañía de telefonía móvil, los del cable, los vecinos, ... Los Angeles agota, no cabe duda. Y el capitalismo salvaje convierte cualquier sociedad en una jungla. Así que aquí estamos otra vez, a golpe de machete.


Regresé la semana pasada de Barcelona. De vuelta a casa. Dondequiera que ésta esté a estas alturas. Fueron tres semanas moviditas pero al mismo tiempo me dejaron bastante relajada. Seis días los pasé con mis padres en Menorca, comiendo sobrasada, bebiendo "pomada" (bebida alcohólica a base de ginebra con limonada, muy fría o granizada) y bañándome en calas de aguas cristalinas. En Barcelona me dediqué a comer y beber demasiado. Sin complejos. Disfruté de mis amigos, caminé mucho y, a pesar de los festines que me di, perdí los quilillos que me había puesto encima la inactividad de los anteriores meses.

Como he dicho, mis padres no estaban en Barcelona, pero el resto de mi familia se ocupó de mimarme tanto que empecé a preguntarme en voz alta si sufría de alguna enfermedad terminal de la que ellos tuvieran noticia.


Para situaciones extrañas, Moran me anunció pocos días antes de mi viaje que iría a Barcelona con una amiga desde Israel, donde había acudido a una boda. Por lo visto encontraron una superoferta. Los 4 días que estuvieron en Barcelona apenas las vi, a pesar de que dormían en mi casa (véase, casa de mis padres). Yo andaba de jet lag y quedando con todo el mundo, y ellas visitando la ciudad a golpe de "Bus turístic". Pero por las noches las llevé a comer tapas y pintxos. Y el último día fuimos a la Barceloneta a comer paella y beber sangría. Y, como no me sé los restaurantes paelleros buenos sencillitos, fuimos a la Barceloneta, sí, pero al 7 Portes, que es un poco más elaborado. Como la gente me hablaba en inglés todo el tiempo por sistema y como ya no vivo allí, no me dio ninguna vergüenza jugar a ser guiri (turista). Hay que añadir que Moran es ahora una fan declarada de Gaudí, no he visto a nadie tan fascinado enfrente de sus edificios como a ella, ni los japoneses.


Continuará...


lunes 27 de julio de 2009

Que sí, que sí



Ya he recibido varios toques de atención y collejas cibernéticas por no escribir desde hace meses. Estoy en ello. Próximamente: mi corta pero intensa visita a España y mis aventuras como extra en Hollywood.

No cambiéis de canal, por favor, o pasad por aquí cuando hagáis zapping, ¡esto no se ha acabado aún!

¡Saludos!



miércoles 27 de mayo de 2009

Feria de abril en California

Llevo retraso con unos cuantos posts que tenía pensados. Este es uno de ellos:

Belén (otra española expatriada en L.A.) y yo averiguamos que se celebraba una "Feria de Sevilla" en Long Beach, al sur de Los Angeles. Las dos coincidíamos en que, viviendo en España, jamás habíamos asistido a este tipo de evento anual, ni en Sevilla ni en las delegaciones que se organizan por todo el país. La original me resulta demasiado folclórica-tópica-típica (sí, ya sé que esa es la idea, no me tiréis los trastos a la cabeza si hay algún acérrimo asistente y defensor de la feria, ¡eh! para gustos, colores) y las que se montan en los alrededores de Barcelona pues, bueno, como decirlo... Tengo algunos amigos que van de vez en cuando, o iban, sin embargo yo nunca me he motivado demasiado, entre otras cosas porque cada año hay algún problema de peleas a navajazo limpio. Digamos que la señora que limpia en casa de mis padres, que vive de toda la vida en uno de los dos o tres barrios más "chungos" y peligrosos de Barcelona, no quiere ir porque, según dice ella: "Sólo hay gentuza, mucha Choni, mucho mangoneo, ... que a mí no me gusta eso, muy vulgar, oye. Que tengo varios vecinos y amigas que tienen casetas pero es que no me dice nada."

Vamos, que en circunstancias habituales no hubiese ido ni atada. Pero la morriña aprieta y la idea de un cachito de nuestro país, más la promesa de paella y tapas y vinos españoles a precios moderados era demasiado como para resistirse.

Así que nos cogimos a un americano valiente que no sabía a lo que se exponía, S., y p'allá que nos fuimos.

La entrada eran solamente 5$ y luego comprabas tíquets por el valor de un dólar que se podían canjear por comida o bebida.

La paella estaba rica, los garbanzos con chorizo también, a pesar de que el chorizo era mexicano y a lonchas, estilo Pamplona, la tortilla de patatas no valía un pimiento, y el bocata de chorizo aún menos. Los precios módicos debían de ser una broma porque las raciones eran enanas incluso para las cantidades españolas (a la americana, ni se compara, aquí comida para uno es como comida para 2 hambrientos en España). Por lo demás, bebí Estrella de Galicia (muy andaluz, sí señor ;P) con moderación, pues tocaba conducir una hora de vuelta y me di por satisfecha.


Foto: El puesto de bebidas. Eché de menos vasos o copas de fino, o rebujitos o lo que se estile en estos casos.

Los caballos que prometían se limitaron a uno, con su jinete trajeado a lo cordobés a cuestas, claro. Y se nos quedaron a los tres los ojos como platos al ver a una niña oriental correteando vestida de faralaes. Más tarde, al ver los espectáculos de flamenco que ofrecían varias escuelas locales, se nos quedó otra vez la mandíbula descolocada al ver que lo de la niña venía de familia, pues las dos mejores bailarinas, las dos con más arte y gracejo, eran asiáticas. Chúpate esa.



Foto: Españolas de fusión.


Lo de recargar energías patrias y soltar "¡Olé!" y "¡Bravo!" a discreción sin que nos miraran raro tocó techo cuando una señora se puso a cantar una copla de Isabel Pantoja en honor a Carmen Amaya. Nos miramos como queriendo decir: Hasta aquí hemos llegado, y emprendimos la retirada. Ah, S., el americano invitado, pareció pasárselo bomba, no sé si por lo folclórico y distinto del asunto o por lo mucho que le gustó la birra española.

Podéis ver más fotos aquí.


 
Template designed using TrixTG