El 28 de marzo de 2009, se cumplieron dos años exactos de mi aterrizaje en Los Ángeles para una estancia de 5 meses. Las matemáticas nunca han sido mi fuerte, como podéis comprobar.
Está muy manido ya eso de "parece que fue ayer", pero es cierto, más de 730 días más tarde aún me da la sensación de que acabo de llegar. ¿Será porque sigo perdiéndome al dar la vuelta a la manzana?
Lo que más me sorprende de estos dos años es lo muchísimo que he aprendido. He descubierto muchísimo acerca del mundo, acerca de este país, acerca del mío incluso, acerca de los estadounidenses, los californianos, los latinoaméricanos inmigrantes, los españoles expatriados y los que se quedaron en casita, sobre nutrición, ... pero, más que nada, he aprendido muchísimo sobre mí misma, para bien y para mal.
Dos años me han enseñado a no juzgar tan fácilmente, que la vida no es sólo blanco y negro y los matices de gris son infinitos, lo "correcto" y lo "erróneo" están demasiado a menudo separados por una línea invisible. Me han enseñado que todo el mundo hace daño a veces, por mucho que se intente ser buena persona a veces nuestra supervivencia (física, emocional, todas) entran en conflicto con los intereses del otro, y madurar significa asumir que, en ocasiones, hay que ponerse a una misma por encima de todos, aunque luego duela, aunque te arrepientas, aunque sepas que no había otra solución, aunque... Que avanzar quiere decir que dejas cosas atrás, no sólo las que ya no sirven o son malas, y hay que aprender a vivir con ello.
Y "aprender a vivir con" parece ser la frase del bienio. Aprender a vivir con la nostalgia, con el sentimiento de que ya no perteneces a ninguna parte y de que perteneces a muchos sitios a la vez; a tener el corazón partido; a añorar algo constantemente, estés donde estés, estés con quien estés. Vivir con ello no significa necesariamente que te acostumbres a ello, como es el caso del sentimiento constante de temor por los que están lejos. Miedo de que les pase algo malo y no estés allí; de que lo que pase es que nunca los veas más; de que te estés perdiendo sus vida; de que tus amigos y tu familia celebren momentos importantes como bodas o nacimientos, y tú te lo pierdas, uno tras otro. Aunque está el peor temor, el miedo a que que se acostumbren tanto a que no estés allí que les dé ya igual.
Me he dado cuenta, también, de que hay armas de doble filo, como la incertidumbre. Frustrante muchas veces, refrescante otras veces para aquellos a los que nos gusta la aventura, desesperante cuando esperas una respuesta, angustiante cuando no sabes si conseguirás lo que ansias en un futuro cercano.
Lo que más me sorprende de estos dos años es lo muchísimo que he aprendido. He descubierto muchísimo acerca del mundo, acerca de este país, acerca del mío incluso, acerca de los estadounidenses, los californianos, los latinoaméricanos inmigrantes, los españoles expatriados y los que se quedaron en casita, sobre nutrición, ... pero, más que nada, he aprendido muchísimo sobre mí misma, para bien y para mal.
Dos años me han enseñado a no juzgar tan fácilmente, que la vida no es sólo blanco y negro y los matices de gris son infinitos, lo "correcto" y lo "erróneo" están demasiado a menudo separados por una línea invisible. Me han enseñado que todo el mundo hace daño a veces, por mucho que se intente ser buena persona a veces nuestra supervivencia (física, emocional, todas) entran en conflicto con los intereses del otro, y madurar significa asumir que, en ocasiones, hay que ponerse a una misma por encima de todos, aunque luego duela, aunque te arrepientas, aunque sepas que no había otra solución, aunque... Que avanzar quiere decir que dejas cosas atrás, no sólo las que ya no sirven o son malas, y hay que aprender a vivir con ello.
Y "aprender a vivir con" parece ser la frase del bienio. Aprender a vivir con la nostalgia, con el sentimiento de que ya no perteneces a ninguna parte y de que perteneces a muchos sitios a la vez; a tener el corazón partido; a añorar algo constantemente, estés donde estés, estés con quien estés. Vivir con ello no significa necesariamente que te acostumbres a ello, como es el caso del sentimiento constante de temor por los que están lejos. Miedo de que les pase algo malo y no estés allí; de que lo que pase es que nunca los veas más; de que te estés perdiendo sus vida; de que tus amigos y tu familia celebren momentos importantes como bodas o nacimientos, y tú te lo pierdas, uno tras otro. Aunque está el peor temor, el miedo a que que se acostumbren tanto a que no estés allí que les dé ya igual.
Me he dado cuenta, también, de que hay armas de doble filo, como la incertidumbre. Frustrante muchas veces, refrescante otras veces para aquellos a los que nos gusta la aventura, desesperante cuando esperas una respuesta, angustiante cuando no sabes si conseguirás lo que ansias en un futuro cercano.
En dos años me han dado incontables veces ganas de golpearme la cabeza contra las paredes de pura frustración. Pero cualquiera se atreve, tal y como están los precios de la sanidad local. Así que he aprendido también a ser paciente, muy paciente, dentro de mi innata impaciencia. Unos cuantos años de entrenamiento trabajando en puestos atención al cliente, con sonrisa postiza incluída, fueron de mucha utilidad.
Casi todo el mundo piensa que tengo una suerte inmensa de estar aquí, tener las oportunidades a la vuelta de la esquina, hay quien dice que me admira, muchos me comentan que me envidian. Estoy de acuerdo, no se me ocurrirá quejarme o caerán sobre mí rayos, truenos y posiblemente alguna palmera como daño colateral. Sin embargo, pocos saben que, varias veces cada día, mi cabeza se reajusta, haciendo balance sobre lo que tengo aquí, lo que dejé allí, e intentando reafirmar el convencimiento de que, a la larga, valdrá la pena el sacrificio.

14 han dado la cara:
Sí, muchas veces cuesta que la gente entienda que vivir en los USA -o en cualquier parte del extranjero ya puestos- no es una bicoca; que renuncias a ver frecuentemente a familia, amigos, lugares... a toda una vida, lisa y llanamente. Pero vaya asco de vida si pudiendo luchar por lo que te gusta no lo hicieses, ¿verdad? :)
Laotzé (pensador del siglo VI a.c.,sofista e intelectual del mundo oriental) dijo:"El que conoce lo exterior es erudito; el que se conoce a sí mismo es sabio; el que conquista a los demás es poderoso, y el que se conquista a sí mismo es invencible".
Mamá
Dos anyos!!! Enhorabuenaaaaaa!! (vale, si, un poco tarde)
Y te entiendo no sabes como, aunque yo tengo la suerte de poder ir a casa mas amenudo...pero como dices se tiene miedo a que se acostumbren a que no estas en casa..
Elenita, hoy en día estamos al día (y al segundo) de lo que pasa, piensa y hace cualquiera, incluidos los queridos hijitos, imposible olvidaros. Por ese lado no hay que temer, otra cosa es, puestos a hilar fino, que...bueno, pues... un armario que dejas en casa desamparado enseguida encuentra quien lo adopte.:) Irene's mother
Muchisima suerte, te llevo leyendo desde hace mucho y la verdad es que me parece genial lo que haces. Luchas por triunfar en un mundo complicado, lo vas a conseguir. Me imagino que es duro, pero no flaquees, lo conseguiras.
Mi admiración hacia tí, precisamente viene por eso todo que cuentas, porque aunque yo me muera por dentro por no tener el valor de realizar mis sueños, tú al menos lo estás intentando, yo soy tan débil que al primer síntoma de "morriña" me volvería a casa y tú luchas cada día como una campeona.
Ánimo guapa, los que te quieren SIEMPRE van a estar ahí.
Besos,Rocío
Pues hace justo un año yo "desaterrizaba" de Francia y volvía casita :D
Charlie? …Don’t be sad… Sabes, en el fondo sabes bien que todo se compensara…en cuanto podamos estar de aquí para allá, en cuanto seamos bi costales…o tricostales, o como quieras llamarlo. Una pizca de Madrid, ¾ de Barcelona, mucha palmera y PCH…Suena a la receta de la felicidad. Además, bien se sabe que los que lo consiguen son los que lo intentan…
Iñigo: Cierto, cierto
Mamá: Ommmm! ;)
Elenita: Gracias! tú siempre me das envidia sana con tus escapadas de fin de semana a Madrid, aunque no te dé tiempo ni de respirar :)
Mamá 2: Mi armario nunca ha estado "desamparado", lo tuyo es colonización en toda regla, acabáramos!
Anínimo: Pues, gracias de corazón por leerme y muchas gracias por los ánimos!
Rocío: Lo mío no es admirable ni valeroso, es pura cabezonería, jajaja. Miedo también tengo yo, y mucho, pero es que no soporto vivir con la duda del "y si...."
Parisina: Un año ya de tu regreso? Corcho! Cómo pasa el tiempo!!!!
Belén: Además, I'm the banana King!!!!! digo, Queen.
Todos: (que ¿de qué hablo? vais a desear no habéroslo preguntado, ¡muajajaja! http://www.youtube.com/watch?v=QFCSXr6qnv4)
Te entiendo muy bien. Yo hace ya casi 4 años que estoy aquí, y algunas veces me despierto por la manana y todavía pienso "dónde estoy: en Lugo o en Ljubljana"? :) Yo creo que va a hacer falta mucho más tiempo para que nos sintamos totalmente como en casa. La familia, amigos, costumbres... todo eso queda muy lejos y se echa mucho de menos. Pero la experiencia de vivir en el extranjero es algo alucinante y no me arrepiento de nada. Seguro que tú tampoco! :)
Besos.
Irene, desde luego eres todo un ejemplo para esos (¿incomprendidos?) que tenemos sueños y no perdemos nunca la esperanza en cumplirlos. Sí, lo sé, suena a topicazo, pero al fin y al cabo, y como dicen, esto de la vida es un suma y sigue de experiencias, no? Venga, un besazo de un granaíno desamparao... :)
feliz aniversario!! jejejjee... La verdad es que tienes mucho mérito, y encima vas saliendo adelante!
Me he partido de risa con el comentario de tu madre
Sabias palabras. Muy bonito y sabio todo lo que has dicho. A eso se le llama riqueza interior. Felicidades
Claro que merece la pena! Ya lo verás... estos años son impagables, pero se aprecian después. Es difícil, cuesta, duele... pero sobre todo es un privilegio.
mj (la chica que se fue a Berlín)
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