El mismo día de mi "intercambio poco amistoso de pintura", también llamado pequeño accidente con el coche, fue el vigésimo-noveno el cumpleaños de Issi y su esposa, Liron, le habia organizado unas cuantas sorpresas. Entre ellas estaba el reunir a sus amigos en un local de go-karts, lo cual era irónico contando con que yo ya me había estrellado un poco esa misma mañana. Pero era consciente de que la mejor manera de quitarse el miedo a conducir es cogiendo el coche de nuevo. O, al menos, esa fue la excusa de Gillad para hacer que me pusiese al volante y manejase una hora en dirección norte.
Cuando llegó la hora de ponernos el equipo a mí me temblaba el pulso otra vez. Los cacharrillos esos eran pequeños, encima el acelerador era el pedal de la derecha y el freno el pedal de la izquierda, con lo bien que me apaño yo con el pie derecho pa' todo. Ganaba quien finalizaba antes las 14 vueltas de rigor. Yo le eché valor y me monté en el número 13, con la mente pensando que, lógicamente, si ya había tenido un accidente ese día, nada me podía pasar y bien valía tentar a la suerte. ¡MEEC! ¡Error!
En un intento por no comerme a Liron y su kart en una curva muy cerrada, acabé empotrada contra uno de los medio-muros de plástico que conforman el circuito. Mi cochecito se negaba a retroceder y tuvo que venir a rescatarme uno de los empleados. Un chaval jovencito que, encima, me reprendió: "Tienes que usar los frenos. Úsalos o la próxima vez te echo de la pista." y mi vocecilla que decía: "Que los he usado, ¡lo juro!" . Con tal de no tener más accidentes, reduje la velocidad y procuré mantenerme apartada de los otros corredores. Issi estuvo a punto de hacerme chocar varias veces al rebasarme, de tan cerca que se ponía.
Acabé con un mosqueo bastante grande, me esperaba una descarga de adrenalina importante y aliviante y conseguí más frustración que nada. Aún así, no acabé la última, sino la séptima de nueve. Liron aún no se explica como pudo acabar ella con peor clasificación que yo, jijiji.
Al día siguiente amanecí llena de moratones y dolorida por culpa del maldito juguetito con ruedas. Si es que, literalmente, no aprendo ni a leches.

5 han dado la cara:
Dicen los sabios que la práctica lleva a la perfección; así que si sigues así, seguro en un año consigues conducir como corresponde!
(Jajaja, te lo dice alguien a quien hasta las bicicletas le dan nervios...)
Un abrazo
No te preocupes, los cacharritos esos, llamados minikarts,a veces parece que tienen vida propia, yo ni lo he intentado, ni pienso...La próxima te saldrá mejor.. Petonets de tia-prima
Lo dicho, mucha suerte en la carretera :) La verdad es que a mí no me gustan los karts. Una amiga mía acabó en urgencias con la mandíbula y dientes destrozados, y todo por un adelantamiento tonto.
Nena, ¡ya he escuchado tu entrevista...! Se te nota un poco la influencia del inglés a la hora de hablar, eso está bien ;-)
Yo, como me conozco, sè que en esas cosas no debo de montar... por mi bien y el de los demás.
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