viernes 14 de agosto de 2009

Recargando las pilas 2



Sé que es feo despotricar de la patria pero, las cosas como sean: de los españoles, en general, tardo bien poco en agobiarme. Y es que echo de menos la calidez mediterránea pero puedo vivir perfectamente sin que me ignoren las dependientas en las tiendas, sin tener que esperar más de media hora a que me traigan la cuenta en el restaurante, sin que me atropellen y pisoteen ajetreados peatones, compradores o las susodichas dependientas sin siquiera un murmullo de disculpa, sin que me echen el humo del tabaco en la cara y encima se mosqueen si les digo que me molesta y un variopinto etcétera de "cualidades" que me facilitan el retorno a gringolandia*.

Sin embargo, de lo mejor de haber estado en casita otra vez es la gente. MI gente. Pude disfrutar de horchatas, mojitos y cervezas, a veces con pocos minutos de diferencia entre unos y otros, con mis mejores amigas y algún que otro amigo. Salí de bailoteo truncado (ya no hay manera de hacer que nadie salga hasta las tantas, me rindo), de cañas y de conciertos de colegas. Muchas veces el plan era todo parejitas y yo, y ni siquiera me importa demasiado. Primero porque el complejo de "aguantar velas" me parece absurdo a partir de los 20, y segundo, supongo que porque llevo años de entrenamiento entre unos, otros, o ningunos, y la vida transcurre en mundos paralelos. De hecho, caí en la cuenta casi al final de mi estancia, en algún momento en que se encendió la bombilla en mi cabeza, de que éramos impares en el bar. A veces me pregunto si lo de estar en Barcelona sola es algo crónico.

Volviendo al tema gente, uno de los días quedé con una antigua compañera de colegio a quien hacía por lo menos 13 años que no veía. Nos encontramos meses atrás en Facebook y, cuando supo que iba a Barcelona, me pidió que le llevase algo que no podía conseguir que le enviasen a España. Estuvimos de charla las tres horas que tenía de descanso para comer, recordando viejos tiempos del cole, malos y buenos y descubrí que tenemos muchas más cosas en común de lo que parecía entonces, pues no éramos ni siquiera amigas. Me parecio muy curioso que los dos rasgos que nos caracterizaban en la niñez sigan ahora siendo distintivos: altura y tendencias artísticas. Aunque ella es bastante más alta, me encanta resultar "bajita" de vez en cuando, alivia mi síndrome de "Gigante Verde". Y las dos elegimos estudios relacionados con el arte y tenemos profesiones y aspiraciones artísticas. A algunos les resultará insignificante, el detalle pero a mí me llama la atención porque otra gente con la que he retomado contacto ha cambiado mucho físicamente y tienen carreras profesionales totalmente aleatorias que era difícil predecir. Supongo que, en el terreno vocacional, algunos no tenemos otra opción.


También tuve el gusto de conocer personalmente a otra bloggera, Jabolka-Cocolada, (es que cambia de nombre bastante y no sé si quiere desvelar el de pila). Resulta que está viviendo en Barcelona a unos 10 minutos de donde viven mis padres. Y ya llevamos algo más de un año leyéndonos mutuamente, por lo que no quedar era criminal. Así que nos vimos un día para comer, en un huequecillo que me pudo hacer entre su clase de catalán y su trabajo y resulta que es aún más maja y divertida en persona que por escrito. Fíjate tú. Las dos llevábamos cámara de fotos en el bolso, y ahí se quedaron, inútiles, pues se nos fue de la cabeza cuando el camarero empezó a comportarse de manera extraña y a azuzar el acento (europeo, no recuerdo de donde) contra nosotras y salimos escopeteadas a tomarnos el café en otro lugar. Esperemos que cla próxima vez podamos vernos un rato más y dejar prueba gráfica del encuentro, que ya nos vale.

Lo dicho, que gracias a MI gente, que no a la gente en general, (que me empiezan a dar ganas de adoptar un perro, o mejor alquilarlo por horas, que alimentarlos y llevarlos al veterinario cuesta una pasta) pasé unos ratos estupendos. Y eso es mucho decir, sobre todo porque yo no acostumbro a usar esa palabra, estupendo.

*Lo cual no significa que no acabe hasta el moño de los yanquis cada dos por tres. La cuestión es quejarme.

7 han dado la cara:

Susana en el país de la potica dijo...

Para la próxima te vienes a Eslovenia y entonces echarás de menos a los espanoles, a los yanquis y hasta a la vecina pesada que todos tuvimos alguna vez :)Desde que tengo un bebé noto mucho más la descortesía, la rudeza, la frialdad y la mala educación de gran parte de la población. Esta semana, cruzando la calle con el cochecito, casi nos atropella un hijo de p*** que se saltó el semáforo en rojo, al día siguiente pasó lo mismo pero con un motorista. NADIE me ayuda a abrir la puerta de una tienda, a abrir la del portal (se quedan mirando como idiotas con cara de asco porque no consigo subir el escalón), si la acera es muy estrecha y yo, lógicamente, no pongo a mi hijo en la carretera en medio del tráfico se quejan porque son ellos los que se tienen que mover!! Acabo insultándolos en espanol, y claro, al ver que soy extranjera la cosa empeora. En fin, podría quejarme todo el día, y sé que Jabolka adora este país y no tiene ninguna queja :) pero los que llevamos aquí casi 1440 días (conocí a un par de personas en la misma situación) estamos hasta el mismísimo. Hala, ya liberé el estrés :) Qué gran cosa son los blogs!

Parisina dijo...

Iba a decir que los españoles somos un pueblo maleducado de cojones, pero después de leer lo de Susana, me he quedado a cuadros. Imagino que no se puede comparar a Francia con Eslovenia, pero yo desde mi periplo parisino no quiero saber nada de los pueblos del norte y su falta de empatía. Me quedo con los nuestros, que serán maleducados pero al menos aún tenemos sentimientos (y los demostramos) Si no son capaces de mostrar solidaridad con una madre que lleva a su bebé...malo

Parisina dijo...

Por cierto Susana, ¿qué ha pasado con tu blog?

cocolade dijo...

oeeeeeee, yo me lo pasé pipa tambien contigo!!!!! Qué pena que tus visitas siempre sean relampago y que mi vida social este verano haya sido una mierda!!!

La gente aquí es muy maleducada, doy fe de ello cada día por mi gimnasio pasan 3 millones de gilipollas a los que tengo que atender con una sonrisa en la cara...

Calvanki dijo...

Me gustaba más el diseño de antes.

Supongo que es el verano, que todo lo disturba.

yo dentro de poco hago un viaje de esos recargapilas.

Aunque no tengo muchas ganas, en realidad, y lo puedo decir aquí que nadie -que se pueda ofender- me oye,jejeje

No vayas a Amsterdam

Anónimo dijo...

Me gusta el color polo-de-fresa-y-lima del nuevo blog.
Nena, yo también estuve contenta de verte por aquí. Breve pero intenso.
Ya echaba de menos tus rajadas (en directo y en el blog). besos!

Cris S

Saray dijo...

Uf te entiendo! yo regresé a España el año pasado (después de 10años fuera) y todavía estoy en la fase de shock cultural. Odio a los fumadores maleducados, que te empujen al entrar en el autobús,
currar en sitios donde la gente se pase todo el día metida en el Messenger y encima presuman de cobrar un salario por no hacer nada sin contar con los rancios obsesionados con la religión (¿esta gente siempre ha existido en Spain ó esta mentalidad lleva sólo unos años? flipo...) y los que ni siquieran han cogido un avión en su vida pero opinan y critican del resto de nacionalidades. Siempre digo en plan de broma que volví por las croquetas y el gazpacho,sino... aunque lo que sí me gusta de los españoles es la calidez humana y el sentido del humor.
Que sigas disfrutando en LA :) Adeu.

 
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